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Aislamiento térmico en tejados de pizarra

¿Por qué es crucial aislar un tejado de pizarra?

Un tejado de pizarra sin un aislamiento adecuado convierte las plantas altas en un horno en verano y en una cámara de frío en invierno. Aunque la pizarra aporta cierta inercia térmica gracias a su masa y espesor, apenas logra frenar por completo las transferencias de calor. Un sistema aislante bien diseñado actúa como barrera, reduciendo pérdidas y ganancias térmicas: atenúa las oscilaciones de temperatura, impide que el calor excesivo penetre en verano y que el frío se infiltre en invierno, y estabiliza el ambiente interior durante todo el año. Este control térmico se traduce además en un consumo de calefacción y aire acondicionado mucho menor, con ahorros energéticos de entre el 20 % y el 35 % en climas extremos, lo que amortiza sobradamente la inversión en materiales y mano de obra.

Características de la pizarra que afectan al aislamiento

  • Conductividad térmica de la pizarra natural: La pizarra natural presenta valores de conductividad térmica típicos en torno a 1,5 W/m·K, muy inferiores a los de la mayoría de materiales de cubierta rígida. Sin embargo, su grosor habitual (8–12 mm) no basta para cumplir con las exigencias modernas de aislamiento bajo normativa, por lo que debe complementarse con capas adicionales de material aislante.
  • Ventilación natural y capacidad de inercia térmica: La pizarra atesora una inercia térmica elevada: absorbe y libera calor lentamente, lo cual es un gran aliado contra picos térmicos. No obstante, para que esa inercia funcione correctamente, es imprescindible asegurar una cámara de aire ventilada que evite la acumulación de calor o humedad en el plano de apoyo del aislante.
  • Compatibilidad con distintos sistemas aislantes: La pizarra admite tanto sistemas de aislamiento por el interior como por el exterior, así como tejados ventilados. Su colocación sobre rastreles o listones crea de por sí una cámara de aire que facilita la integración de paneles rígidos, mantas flexibles o espumas proyectadas sin comprometer la estética ni la estanqueidad de la cubierta

Sistemas de aislamiento para tejados de pizarra

Existen tres enfoques principales para aislar un tejado de pizarra. El aislamiento por el interior consiste en colocar lana mineral o paneles rígidos entre las vigas o dentro de un bastidor, rematando con un trasdosado de yeso o tablero; es ideal en rehabilitaciones y no afecta la fachada, aunque reduce algo el espacio interno y requiere una barrera de vapor para evitar condensaciones. El aislamiento por el exterior, ya sea en sistema sándwich—donde el aislante se fija sobre el tablero antes de la pizarra—o en sarking—con panel rígido bajo rastreles que integra capa térmica y ventilación—asegura continuidad térmica sin restar metros útiles, siendo perfecto en obra nueva. Por último, los tejados ventilados incorporan una cámara de aire formada por rastreles separados, que facilita la circulación de aire para evacuar humedad y calor; en este caso, se coloca la barrera de vapor bajo el aislante y un geotextil transpirable sobre él antes de instalar la pizarra.

Materiales aislantes recomendados

  • Lana mineral (lana de roca y lana de vidrio): Ofrece excelente comportamiento al fuego, buena transpirabilidad y una conductividad térmica muy baja (0,035–0,040 W/m·K). Se instala en manta o panel y se adapta bien a cavidades irregulares. Requiere barrera de vapor para evitar condensaciones.
  • Espuma rígida (poliestireno, poliuretano): Paneles de poliestireno extruido o poliuretano proyectado proporcionan valores de conductividad desde 0,022 W/m·K, permitiendo espesores reducidos. Son ligeros, estables y fáciles de manejar, y en sándwich ofrecen continuidad térmica sin puentes.
  • Aislamiento ecológico (celulosa, corcho): Los aislantes naturales son una opción sostenible: la celulosa insuflada rellena completamente huecos y ofrece buenas prestaciones térmicas (0,038–0,040 W/m·K), mientras que el corcho en panel combina aislamiento, resistencia a la humedad y durabilidad, aportando además un bajo impacto medioambiental.

Preparación e instalación paso a paso

Antes de comenzar con el aislamiento, inspecciona detenidamente vigas, rastreles y soportes, sustituyendo cualquier elemento dañado y comprobando que la pendiente cumple el mínimo exigido (al menos 25 %) para garantizar un drenaje correcto y un anclaje seguro de la pizarra. A continuación, instala la lámina de barrera de vapor en la cara interior de la cubierta, solapando cada tira unos 10 cm y sellando con cinta específica para evitar que la humedad interior condense en el aislamiento y dañe la estructura. Finalmente, fija el material aislante —ya sean mantas de lana mineral, paneles rígidos o sistemas sándwich— a la estructura o sobre el tablero existente, monta los rastreles si procede y coloca un geotextil transpirable antes de rematar con las pizarras siguiendo la técnica habitual.

Beneficios energéticos y retorno de la inversión

Un tejado bien aislado puede reducir hasta un 35 % la demanda de calefacción y refrigeración, lo que en una vivienda tipo supone ahorros de entre 300 y 500 € anuales, según la zona climática y el coste de la energía. Esta mejora en la eficiencia se refleja inmediatamente en la etiqueta energética del edificio, permitiendo pasar de calificaciones D o E a niveles B o incluso A, lo que no solo reduce el consumo, sino que incrementa el valor de mercado de la propiedad. Además, en España existen ayudas estatales y autonómicas —como el Programa PREE o los fondos Next Generation EU— que cubren hasta el 40 % del coste de las obras de rehabilitación energética, acelerando el retorno de la inversión y apoyando la transición hacia cubiertas más sostenibles.

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